Yo suelo regalar el 80% de lo que pinto, de lo que coso, de lo que horneo, de lo que bordo, etc.
Casi siempre encaro un proyecto pensando en alguien, o en alguna fecha para festejar.
Por lo general pienso cual es el próximo cumpleaños o nacimiento o casamiento y a partir de ahí busco una técnica que se adecue al tiempo que tenga para hacer el trabajo.
En este caso, fue al revés. Hice un crazy block que aprendí en clase y que es facilísimo.
Es de los que más me gustan porque se usan restos de telas (o no)
pero a mí me gusta ver como prácticamente de la nada sale un quilt.
El bloque salió en tonos marrones y me gustó muchísimo. Cuando lo vi terminado pensé ¡qué masculino!
Automáticamente revisé el calendario de cumpleaños de la familia
y el siguiente en la lista era mi cuñado Aníbal.
Aquí Bernie controlando la foto.
El viento me enloqueció pero sirvió para ver el back.
El quilteado fue a máquina con un hilo variegado en los tonos rojizos, beige y marrones.
Recorrí a un cuarto de pulgada cada bloque y después una cruz en diagonal cruzándolos.
Como ví que las fotos no reflejaban lo que yo veía, le pedí ayuda a mi hijo Tomás.
Son otra cosa, no? Me gusta como se ven los colores
No suelo envolver los quilts pero sí les preparo una bolsa para guardarlo
y si consigo el tamaño adecuado lo presento con un canasto.
Quedó super larga esta entrada pero no quería dejar ninguna foto afuera!
Nos vemos la próxima! Un beso, Sil