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jueves, 9 de mayo de 2013

Día de furia

¡Hola a todos!
Hoy les voy a contar todo lo que me pasó ayer por la mañana mientras cosía el bolsito donde va a ir guardada la mantita, que pasó de ser quillow a ser una manta con bolsita.
Estaba cosiendo tranquilamente y me avisa un vecino que mis perros estaban sueltos en la calle. En mi barrio, que es una comunidad cerrada, los perros no pueden estar sueltos. Salí disparada a buscarlos.
Benito me vió desde la casa de enfrente y corrió hacia el lado contrario. Helena lo secundó.
Furiosa crucé la calle y el bulevard de eucaliptus que está frente a mi casa. 
Todo eso a los gritos, llamando a los perros.
De repente, metí el pié en un pozo, me torcí el tobillo, caí de rodillas y mi mano izquierda cayó con todo el peso de mi cuerpo (que es bastante) sobre una rama de espinillo
 (muy similar a la corona de espinas de Cristo).
La furia se sumó con el dolor y la frustración, cuando los perros huyeron hacia la casa de otro vecino.
Me miré la mano con esa rama atravesada en diagonal y la saqué lo mejor que pude.
Me sangraba horrores y me dolía muchísimo.
Entré a casa a lavarme y con un montón de servilletas de papel, una aguja y una pinza comencé la tarea de sacar las espinas. Unas espinas gruesas que se cortaron al ras de la piel. Le pedí ayuda a Victoria, porque no las veía bien, pero el dolor era tanto que terminé llorando. Lo del dedo cosido por la máquina fue un poroto al lado de esto! Qué dolor! Hasta pensé que eran venenosas! 
Las venas se empezaron a poner azul oscuro y duras!
Recién hoy por la noche puedo decir que camino sin renguear
 y que la palma de la mano me duele pero poquito.
Por la tarde tuve que ir a la Capital a hacer unos mandados, mi pié se hinchó, me resfrié....sigo?
Mejor no. 
Qué mejor que sentarse a coser para sacarse la mufa!
Así, entre ayer a la noche y hoy lo emparejé, preparé el binding y lo cosí.



Me encanta esta tela celeste!

Mañana pasa a la lavadora y a la secadora. 
Me faltan las manijas del bolso y listo.

Nos vemos! Silvana